
Había considerado titular este artículo «Quo vadis, Zuckerberg?» pero a) sería bastante injusto con otras plataformas y b) un encabezado en latín iba a resultar tan atractivo como esa berenjena que adquiriste la semana pasada y permanece en el cajón de las verduras de tu refrigerador.
Si la dejas dos semanas más, es probable que observes cómo en ella brota una nueva civilización de microbios superinteligentes que desarrollan una IA omnisciente y terminan autodestruyéndose (las bacterias atacarán a los hongos con blanqueador y estos responderán con desinfectante específico para neveras) justo en el momento en que ya contaban con la tecnología para salir del cajón de las verduras y conquistar el área de los embutidos resesos. Por cierto, una de las primeras expresiones que aprendes al mudarte a Galicia es esa, «reseso». Curioso, igual que algunas redes sociales, que también parecen algo resesas.

Por lo tanto, le he asignado un título más claro para tratar de eso, del futuro de las redes sociales. No pretendo realizar un ejercicio de profeta adivinatorio; de hecho, en este artículo hallarás muchas interrogantes y muy escasas respuestas.
¿A qué viene preguntarse por el futuro de las redes sociales, si están más activas que nunca?
Diría que es una pregunta excepcional, pero como me la planteo a mí mismo, casi mejor no diré nada o acabaré viéndome incluso peor de lo habitual. El estudio de redes sociales 2023 de Elogia/IAB Spain revela un panorama en el que prácticamente no hay novedades. Desde 2017, el número total de usuarios de redes sociales en España se mantiene más o menos constante en torno al 85% de los usuarios de internet. Es decir, hay un trasvase de usuarios de una plataforma a otra, pero prácticamente ya no se incorporan nuevos usuarios. Estamos en plena fase de madurez.
El asunto es que las redes sociales ya no son inéditas. LinkedIn ha sido la primera en sobrevivir alcanzando los 20 años, seguida el año venidero por Facebook y luego por YouTube y Twitter. Los jóvenes menores de 25 años no han experimentado un mundo sin redes sociales y quienes se acerquen a los 30 probablemente tampoco lo recuerden. Y aún así, especialmente desde las entidades públicas, hay quienes las denominan «nuevas tecnologías». Sin embargo, considerando la cantidad de sitios que, en 2023, aún incluyen el ícono para compartir en Google+, ya nada sorprende.

Se considera que un mercado desarrollado es un sinónimo de mercado equilibrado. Y aparentemente así lo es, si se observan los datos de manera general, por lo que en tal caso el porvenir de las redes sociales consistiría en continuar más o menos como hasta el momento. Sin embargo, estamos hablando de dos aspectos que son tan inestables como la mente de un ventrílocuo: la tecnología y las tendencias, dado que las redes sociales son una fusión de ambas.
Aunque es cierto que actualmente no se presenta una nueva red social cada año, eso no implica que no haya cambios. La ascensión imparable de TikTok que, con la pandemia de por medio, ha evolucionado de ser una tontería adolescente a ocupar el primer lugar en las reuniones para «definir nuestra nueva táctica en redes sociales» de muchas empresas. O dicho de otra forma, tonto el último en subir al tren.
No obstante, las redes sociales ya no son novedosas. Han perdido ese toque emocionante de hace años, cuando estar en ellas era algo extremadamente cool. Ahora es lo habitual. Y cuando algo se «normaliza», particularmente si se trata de tecnología, se convierte en candidato a ser reemplazado. Por lo tanto, sí, cuestionarse cuál será el futuro de las redes sociales es relevante.
Numerosas interrogantes, escasas certezas
Los vientos de transformación tecnológica han dado un giro de 180 grados en poco más de un año. Hemos transitado de un futuro de las redes sociales al más puro estilo Ready Player One, es decir, metaverso en todas partes, a un futuro que me recuerda con inquietante similitud al destino de la Humanidad en Wall-E. En otras palabras, entretenimiento creado por IA mientras nos dedicamos a engordar.
La realidad es que me gustaba más la idea del metaverso. Al menos tenías que moverte. Pero parece que el sueño de Mark Zuckerberg tendrá que esperar. Por ahora.
Todo esto nos lleva a reflexionar sobre ciertas interrogantes acerca del futuro de las redes sociales. Interrogantes para las cuales no tengo una respuesta clara (ni creo que nadie la tenga en este instante):
a) ¿Está el metaverso realmente muerto, o simplemente se ha ido de fiesta?
Dado que a Meta se le ha ido una cantidad exorbitante de dinero, y lo que ha podido mostrar sobre el metaverso se asemeja a los gráficos de la Nintendo Wii de hace casi 20 años, creo que está claro que el metaverso está bastante inmaduro. No la concepción, sino la tecnología para que sea creíble, accesible y económica.
Sin embargo, el avance tecnológico no se va a detener: las redes irán incrementando su capacidad de transmisión de datos, los dispositivos tendrán más potencia de cálculo, y solamente es cuestión de tiempo hasta que la tecnología esté desarrollada. Lo que no sabemos es si, al llegar ese momento, alguien tendrá interés en invertir en ello.
b) ¿Qué rol desempeña la IA generativa en las redes sociales?
Desde la perspectiva del usuario, la IA generativa integrada en las redes sociales implica más herramientas de creación quefuncionen de forma más ágil y sin necesidad de detenerse a reflexionar. Generación de imagen, vídeo y texto. La inquietud radica en si el porvenir de las plataformas sociales implicará que todas incluyan herramientas de IA (probablemente sí, por el efecto «tonto el último») y, en tal caso, si quedará algo de autenticidad o todo lo que observemos será contenido creado y/o modificado artificialmente.
Y cuando lleguemos a esa etapa en la que sea imposible discernir si estoy interactuando con un humano o una máquina, o si lo que aparece en un vídeo es un individuo real o una simulación deepfake, por citar dos ejemplos. ¿No se asemeja eso inquietantemente a una especie de metaverso? ¿Alcanzaremos un momento en el que nuestras versiones virtuales en las redes no tengan nada que ver con nosotros y se dediquen a dialogar entre ellas? ¿y qué haremos nosotros, observar?
c) ¿Va a extinguirse Facebook de una vez por todas?
Escucha, para esta pregunta sí tengo respuesta: no. Solo hay que mirar hacia atrás y contar (si puedes, porque te faltarán dedos en manos y pies) la cantidad de ocasiones que se ha vaticinado el ocaso de Facebook. Soy consciente de que hay muchas personas que aborrecen Facebook, que opinan que es algo obsoleto, pasado de moda o en desuso, pero la realidad y las estadísticas son insistentes.
Facebook ha sobrevivido a todos los presagios funestos hasta la fecha y está más que viva, sin haber caído de los primeros puestos de todos los listados de plataformas sociales. Aunque presenta algunos achaques propios de la edad, en general mantiene buena salud. Lo cual me lleva a concluir que en verdad no hay nada que impida que continúe así en el futuro. O que experimente un renacer como le sucedió a Twitter cuando los adolescentes cerraron el círculo y, en un triple salto mortal con tirabuzón, decidieron que tener cuenta en Twitter volvía a ser cool porque casi nadie la poseía.
d) ¿Sobrevivirá Twitter a Elon Musk?
Buena interrogante. Creo que es el primer caso que observo del propietario de una compañía esforzándose arduamente por hundirla. Por ahora, ahí está. Considerando el historial de Musk y que lo que parece realmente motivarle es lograr viajar a Marte antes de que llegue el Apocalipsis, me atreveré a asumir el papel de gurú: lo más seguro es que la venda, con pérdidas millonarias, pero que la venda. Musk se lamentó de la adquisición de Twitter y no pudo retractarse, lo que le ha costado una gran suma que seguramente le duele bastante.
Mientras tanto, Meta aprovecha para aprovechar la confusión y está desarrollando una especie de alternativa a Twitter dentro de Instagram que, hay que decirlo, tiene un aspecto prometedor. De «X», la red social para todo en la que Musk quería transformar a Twitter, no hay novedades. Pero todo puede suceder.
e) ¿Cuál será la red social en ascenso? ¿Existen candidatas?
Si entendemos por en ascenso una red social capaz de emular a TikTok en lo vertiginoso de su crecimiento, no hay nada en el horizonte. Cuando BeReal apareció como una red social anti-pose (anti Instagram, se podría decir) y muchos early adopters se animaron a experimentar con ella, se convirtió durante unos meses en la última moda, la que «iba a desplazar a» etc., etc. Pero la realidad, ay, es obstinada.
Be Real es una red social bastante rigurosa, no muy práctica y no parece, considerando su escasa penetración del 3%, que vaya a llegar muy lejos. Si lo notan, ya nadie menciona su nombre, lo que es lo peor que puede sucederle a una red social. Y por si fuera poco, TikTok le copió la idea y lanzó TikTok Now.
Veamos, nuevas redes sociales hay muchas, como ha sido habitual durante los últimos 20 años. Pero no hay ninguna que actualmente sea el nuevo unicornio de las redes sociales. ¿Recuerdan de Clubhouse en 2021 y el revuelo que causó con ese rollo ‘súper-elitista-con-lista-de-espera-solo-para-iPhone’?
¿Alguien tiene información sobre Clubhouse en este momento?
No es que haya mucho margen para otra red social general en este instante. Existía una oportunidad para una plataforma de video y TikTok la ocupó. Es posible que el porvenir de las redes sociales nos traiga la creación de nuevas redes de nicho, enfocadas en la música, en las series, en la gastronomía, en los viajes o quién sabe en qué más. De esas surgen cientos cada año como las setas en otoño, pero no se puede descartar que alguna logre hacerse un espacio.
f) ¿Y ahora, qué sigue?
Esa es la gran incógnita acerca del futuro de las redes sociales. La proliferación de las redes está relacionada con una tecnología revolucionaria que ha transformado nuestras vidas, que es el teléfono inteligente. Sin dispositivos como los que llevamos en el bolsillo, no habría mucho más allá de Facebook. Sin embargo, hemos alcanzado un punto en el que todas las oportunidades de los smartphones han sido examinadas, probadas e integradas (o descartadas) por las redes sociales. No se le puede sacar más jugo a ese cansado aparato.
¿Existen tecnologías disruptivas en el futuro cercano? La IA podría ser una, siempre que las personas adopten su utilización, algo que hasta ahora es incierto, por mucho que las mismas voces que afirmaban que el metaverso iba a generar ingresos por cientos de miles de millones de dólares hayan perdido de repente el interés por la realidad virtual y ahora sostengan exactamente lo mismo sobre la IA generativa. Ninguna tecnología transforma nada, por espectacular que sea, si las personas no la aceptan y la utilizan. La historia está repleta de brillantes fracasos tecnológicos que prometieron cambiar el mundo y fueron rechazados por la gente.
Lo que es indiscutible es que el futuro de las redes sociales, al menos a corto plazo, depende de las grandes empresas tecnológicas ya establecidas. Con modificaciones, con funciones innovadoras, con trucos sacados de la chistera… y mediante adquisiciones de cualquier potencial competidor emergente, lógicamente. Mientras tanto, usemos las redes con sensatez o, como decimos en este lugar, con sentidiño, que es lo que más necesitamos.
Foto: Depositphotos