CÓMO ELEGIR
Diez preguntas que conviene hacer antes de firmar con un proveedor de agentes de IA
Todo director de operaciones español ha oído ya a tres proveedores prometerle agentes autónomos. Estas son las preguntas que separan a quien ha implantado de quien ha hecho una demostración, ordenadas por lo que más duele si se descubre tarde. Van con la respuesta que, en nuestra opinión, debería darle.
Sobre el alcance y la prueba
- ¿Sobre qué proceso concreto va a trabajar, y quién lo ejecuta hoy?. Si la conversación se queda en «casos de uso» y no baja a un proceso con nombre y un responsable con cargo, todavía no hay proyecto. Debería poder decirle por dónde entraría y por qué ese primero.
- ¿Qué indicador se va a mover y cómo se mide hoy?. La respuesta buena nombra un indicador que ya existe en un sistema suyo y explica cómo se toma la línea base antes de tocar nada. La mala habla de porcentajes de mejora medios del sector.
- ¿Qué pasa si el indicador no se mueve?. Conviene que esté escrito antes de firmar. En nuestro caso: no se amplía. Si nadie le dice qué ocurre cuando no funciona, es que no se ha pensado.
Sobre el control: permisos, errores y registro
- ¿Qué puede hacer sin preguntar, y quién lo decide?. Debería decidirlo usted y estar por escrito, proceso a proceso. El arranque razonable es en observación: el agente propone y su equipo compara, sin que toque nada.
- ¿Qué pasa cuando se equivoca?. No es una pregunta trampa: se va a equivocar. Lo que importa es si el error es detectable y reversible —si queda registro de qué vio y qué criterio aplicó— y si hay un tramo de autonomía al que volver.
- ¿Qué queda registrado de cada actuación?. Qué vio, qué criterio aplicó, qué hizo, con qué resultado y quién lo autorizó. Sin eso no hay forma de auditar ni de defenderlo ante un cliente o un inspector.
- ¿Con qué usuario entra en mis sistemas?. Con uno propio, con sus permisos, para que las actuaciones queden a su nombre y no al de una persona. Si le piden las credenciales de alguien de su equipo, es mala señal.
Sobre el encaje con lo que ya tiene
- ¿Hay que cambiar o migrar el ERP?. No debería. Si un proveedor necesita que usted cambie de sistema para poder ayudarle, lo que le está vendiendo es el cambio de sistema. Las tres formas de conectarse a un ERP están explicadas aparte.
- ¿Dónde acaban mis datos y bajo qué contrato?. Debería saber en qué infraestructura se procesan, en qué país, y si se usan para entrenar algo. La respuesta tiene que estar en el contrato, no en una llamada.
Sobre el después, que es lo que casi nadie pregunta
- ¿Quién responde si esto se rompe un domingo?. Un nombre, un teléfono y un compromiso. Si la implantación la hace un integrador y el producto es de otro, pregunte a quién llama usted y quién se hace cargo.
- ¿Cómo salgo si quiero dejarlo?. Qué se lleva —criterios escritos, registros, configuración—, qué pasa con los desarrollos hechos para usted y cuánto se tarda en desconectarlo. Preguntarlo antes de entrar no es desconfianza: es diligencia.
Tres señales de que conviene esperar
- La demostración no usa datos parecidos a los suyos. Una demostración con datos de juguete solo demuestra que el software arranca.
- Prometen autonomía total desde el primer día. La autonomía se concede por tramos, y la concede el cliente. Quien la promete entera de entrada no ha operado nada en producción.
- No hay plazo publicado ni forma de medir. Un proyecto sin fecha se convierte en un proyecto de un año. Por eso nosotros publicamos el nuestro: cuatro semanas desde el visto bueno hasta que el proceso funciona en producción.