Presupuestar lo que no está en catálogo, con un precio que se puede reproducir
ICRONO construye el sistema que presupuesta producto a medida: recoge el requisito del cliente, lo traduce a una configuración válida —lo que se puede fabricar y lo que no—, calcula el precio descomponiéndolo en material, horas, acabados y margen, y emite la oferta. El cálculo queda registrado, de modo que dos personas distintas, o la misma en dos momentos, obtienen el mismo importe con los mismos datos.

Para quién es
Fabricantes y transformadores donde casi nada se vende de catálogo: cada pedido lleva medidas, acabados o combinaciones distintas. Se nota sobre todo cuando presupuestar depende de una o dos personas que «saben el precio», y cuando esas personas están de vacaciones o se van, la oferta tarda el triple o sale mal.
El problema, tal como suele contarse
El precio de una pieza a medida no está en ningún sitio: se compone. Material por su medida real, horas de cada operación, acabados, mermas, transporte y el margen que la casa quiera poner. Ese cálculo vive casi siempre en una hoja que alguien mantiene, con fórmulas que solo esa persona entiende del todo, y que se copia y se modifica en cada oferta.
De ahí salen dos costes que rara vez se miden. El primero es el tiempo: la oferta espera a que alguien tenga un rato, y la espera es lo que hace que el cliente pida precio a otro. El segundo es el error, que se paga más tarde: se ofertó una configuración que fábrica no puede montar, o con un margen que no cubre el acabado que el cliente eligió.
Por qué no basta con la hoja de cálculo ni con el configurador del ERP
La hoja de cálculo funciona hasta que hay que reproducir un precio de hace ocho meses o explicárselo a alguien, y ahí no hay registro de qué versión se usó ni con qué datos. El configurador de un ERP estándar, cuando existe, resuelve productos con opciones cerradas: elige entre A, B o C. El producto a medida no es eso; es una regla que depende de medidas, de lo que la máquina puede hacer y de lo que hay en almacén. Lo que hace falta es que esa regla se escriba una vez, se pueda leer y quede registrada en cada oferta.
Qué hace el sistema
Del requisito a la configuración
Recoge lo que el cliente pide —por correo, por teléfono o en un formulario— y lo traduce a una configuración concreta, señalando lo que no es fabricable antes de ofertarlo.
El precio, descompuesto
Material por su medida real, horas por operación, acabados, mermas y margen. Cada componente a la vista, no un número final sin explicación.
La regla, escrita una vez
Los criterios de cálculo dejan de vivir en una hoja personal y pasan a estar escritos donde se pueden leer, revisar y cambiar con control de quién lo cambió.
La oferta, emitida y registrada
Documento con su formato, enviado por el canal habitual, y guardado con los datos exactos con los que se calculó.
Seguimiento de lo ofertado
Qué ofertas están pendientes de respuesta, cuáles hay que recordar y cuáles se han perdido, sin que dependa de que alguien se acuerde.
Qué sigue siendo de una persona
La decisión comercial. El sistema calcula el precio con la regla escrita; bajar un margen para ganar un cliente, aceptar un plazo apretado o asumir una excepción técnica lo decide una persona, y queda registrado como excepción para que se pueda revisar después.
Con qué sistemas se conecta
ERP y sistema de gestión donde vivan tarifas, escandallos y stock; CRM o buzón donde entra la petición; herramientas de diseño cuando el requisito llega como plano.
No hay que cambiar de herramienta: se entra por donde cada sistema tenga abierto. Cómo se conecta al ERP que ya tiene.
Cómo se sabe si ha servido
Un indicador, medido antes de tocar nada y después. Si no se mueve, no se amplía.
Días desde la petición hasta la oferta enviada
Se mide en el CRM o en el buzón, comparando la fecha de entrada con la de envío.
Ofertas con cálculo reproducible
Porcentaje de ofertas cuyo importe se puede descomponer y volver a obtener con los mismos datos.
Incidencias por configuración imposible
Pedidos que llegan a fábrica y no se pueden montar como se ofertaron, antes y después.
Preguntas frecuentes
¿Hay que meter todo el catálogo de piezas para empezar?
No. Se empieza por la familia de producto que más se oferta, que suele concentrar la mayor parte de las peticiones, y se amplía cuando el indicador se ha movido.
¿Y si nuestro precio depende de cosas que no están en ningún sistema?
Es lo habitual. Esa parte se escribe como regla explícita en el diagnóstico: es justo el trabajo de sacarla de la cabeza de quien la tiene.
¿Sustituye al comercial?
No. Le quita el cálculo y la espera, que es donde se va el tiempo, y le deja la conversación y la decisión de precio, que es donde aporta.
Empecemos por contar las horas
El diagnóstico es gratuito: una sesión sobre esta operación con las personas que la llevan. Sale con el mapa, el indicador y su línea base.
Veamos dónde se van las horas